¿Cómo funcionan las gafas de realidad virtual?

lentes gafas realidad virtual oculus

La realidad virtual es una de las últimas tecnologías que han entrado con fuerza en los hogares del mundo entero. Con ella tenemos la oportunidad de sumergirnos en mundos virtuales, disfrutar de experiencias de gaming como nunca antes y visualizar vídeos de una manera totalmente nueva. Pero todavía se trata de un tipo de tecnología que está dando sus primeros pasos, motivo por el cual aún no es algo que resulte conocido por todo el mundo. Teniendo esto en cuenta nos hemos propuesto explicaros con detalle todo lo que debéis saber sobre VR para que podáis zambulliros de lleno en esta tecnología sin ningún tipo de duda.

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Funcionamiento

Lo que los usuarios consiguen a través de la realidad virtual es introducirse en entornos alternativos en los que se encuentran con un lugar totalmente distinto al que les rodea. La manera de entrar visualmente en estos entornos virtuales es a través del uso de un headset, unas gafas de realidad virtual que permiten cambiar el lugar en el que nos encontramos por el entorno virtual generado a través de software. Los dispositivos actuales de realidad virtual mantienen la condición de que existan en todo momento dos entornos distintos: el entorno en el cual se encuentra el usuario (su casa, habitación o el lugar en el que se encuentre) y el entorno virtual que está viendo una vez se ha colocado el headset. Esto significa que por mucho que se produzca un movimiento físico en el entorno de usuario, si bien se producirá una emulación y un traslado del mismo al entorno virtual, nunca existirá un contacto directo, al menos con los sistemas actuales.

Para funcionar, los sistemas de realidad virtual disponen de pantallas y lentes individuales para los ojos que adaptan la imagen para que se produzca el efecto de mundo envolvente. Además, se crea un entorno que envuelve al usuario, por lo que es posible moverse y girar hasta 360 grados para comprobar todo lo que rodea a la persona virtualmente por mucho que esta no se encuentre mirando en esa dirección. Con el uso del headset de forma básica el usuario puede ver el mundo virtual, pero gracias a otros dos elementos importantes la experiencia virtual avanza más allá. Uno de ellos son los sensores de posición, que pueden estar desarrollados de forma independiente o encontrarse adjuntos al propio headset.

Lo que hacen estos sensores es ser conscientes en todo momento de dónde se encuentra el usuario y utilizar esa información de manera para adaptarla a la situación. El reconocimiento de posición ayuda a que el movimiento que realiza el usuario se traslade a la experiencia virtual a escala, por lo que si virtualmente estamos viendo cómo un objeto se acerca a nosotros a media altura y nos agachamos en la realidad, nuestra representación virtual lo esquivará a tiempo siguiendo la acción que hemos realizado. En los modelos más avanzados es posible moverse en el entorno de usuario y trasladar todo lo que hagamos al entorno virtual, incluso si se trata de una larga caminata.

Otro de los elementos clave del funcionamiento son los controladores o mandos. Con ellos lo que hacemos es interactuar virtualmente con el entorno que se ha creado en el dispositivo de realidad virtual. Estos mandos actúan como extensiones de nuestras extremidades y nos permiten, por ejemplo, agarrar un objeto con las manos simulando el movimiento de los dedos y enviándolo al entorno virtual para emular la acción.

¿Conoces la diferencia entre realidad virtual y realidad aumentada?

Es fácil confundir estos dos tipos de tecnología, pero también es sencillo explicar sus diferencias para entender lo muy distintas que son. Mientras la realidad virtual nos lleva visualmente a entornos totalmente virtuales que nos alejan del entorno de usuario en el que nos encontramos, lo que hace la realidad aumentada es superponer una información determinada sobre el entorno de usuario. Es decir, con la realidad aumentada lo que hacemos es ver ciertos elementos superpuestos a la visión que tenemos de la realidad.

realidad aumentada

Por ello nunca dejamos de ver el entorno de usuario, el cual puede tratarse de nuestra habitación, pero al usar un dispositivo de realidad aumentada conseguimos superponer elementos adicionales a este lugar. Por ejemplo, con realidad aumentada podemos estar mirando a la mesa de nuestra habitación y que sobre la misma aparezca un perro digital que juegue y corra por el entorno. En ningún momento nos trasladamos a un entorno virtual, sino que realidad y mundo digital se combinan en un mismo plano.

¿Es seguro para los ojos?

Como ha ocurrido con otros tipos de nueva tecnología, la realidad virtual todavía requiere de estudios aplicados en los próximos años que permitan conocer a ciencia cierta cuáles son sus efectos sobre el desarrollo de los niños. En los adultos no hay ningún tipo de riesgo en cuanto a su uso más allá de los posibles mareos que podamos sentir dependiendo del modelo de gafas que estemos usando o de la experiencia virtual a la que hayamos accedido. Estos mareos desaparecerán con un descanso de la vista o proporcionando a nuestro cerebro la oportunidad de acostumbrarse a las experiencias de realidad virtual en pequeñas sesiones. Pero en los niños los fabricantes prefieren no arriesgar a la vista de que no hay pruebas concretas de que no se produzcan efectos negativos con su utilización. Esto les lleva a adoptar la medida de prevención de recomendar que sus dispositivos no sean usados por menores de unos rangos de entre 12 y 13 años dependiendo de cada producto. Se teme que los niños puedan sufrir problemas de vista si usan en exceso este tipo de tecnología, por lo que son los padres quienes tienen la última palabra para determinar si sus hijos pueden probarlos o en qué medida se lo permiten (dado que no es lo mismo jugar 1 hora a la semana que jugar 3 horas diarias).

Las gafas para móviles funcionan diferente: también te lo explicamos

Los headsets existentes que requieren un teléfono móvil para funcionar también proporcionan la experiencia de la realidad virtual, pero a un nivel de inmersión inferior. No obstante, son un buen recurso sobre todo para tener el primer contacto con este tipo de tecnología que se espera sea una tendencia aún mayor en el futuro. El funcionamiento de las gafas de realidad virtual para móviles es sencillo, dado que lo que hay que hacer es colocar el teléfono móvil dentro del hardware para que sirva como motor de la experiencia. Los contenidos, como juegos y vídeos, se descargan en el propio smartphone, mientras que el procesador de este es también el que se ocupa de poner el músculo para poder proporcionar la experiencia virtual.

Cuánto cuestan unas gafas

Hay todo tipo de rangos de precio disponibles en el mercado de la realidad virtual. En sus primeros modelos las gafas tenían unos costes muy elevados y esto las alejaba de la mayor parte de los usuarios. Con el tiempo el coste se ha ido ajustando para que cada vez sea posible que haya más personas que disfrutan de esta nueva tecnología. En cuanto a gafas de conexión al PC, se pueden encontrar modelos de calidad con un coste de alrededor 400 euros, aunque en algunos casos el precio puede subir hasta los 1000 euros. Si hablamos de modelos para su uso en teléfonos móviles, son mucho más asequibles y es posible encontrar propuestas que van desde los 30 a los 150 euros.

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